La seguridad privada es un sector imprescindible en cualquier país del mundo, ya que suministra una protección cualificada que garantiza la integridad de personas y bienes.

En contraste con la seguridad pública, responsabilidad de las fuerzas del orden, la privada la desempeñan empresas y profesionales entrenados y contratados para vigilar, defender y minimizar los escenarios de peligro.

La esfera profesional incorpora una extensa gama de carreras cada vez más tecnificadas, que se ponen al día en tiempo real ante la evolución sostenida de un sector pujante, marcado por desafíos a menudo imprevisibles.

Pautas de la seguridad privada

Estas las marca la regulación que exige unas determinadas condiciones, en España, el funcionamiento del sector de la seguridad privada lo controla el Ministerio del Interior.

Para trabajar en este ámbito es obligatorio conseguir la Tarjeta de Identificación Profesional (TIP), mediante un curso de formación, la instrucción cubre un espectro amplio de temas legales, técnicos y prácticos.

A fin de capacitar a las sucesivas generaciones de profesionales para resolver posibles escenarios de confrontación, respetando las directrices fijadas. En todo país civilizado este sector es imprescindible.

Ya que provee una salvaguarda profesional de la integridad de la ciudadanía y la propiedad. En la España de la revolución de la información, estas son las tendencias y desafíos que presenta la seguridad privada para el año 2024.

Transformación digital

La seguridad de las compañías debe ser predictiva y preventiva, para anticipar riesgos y aportar soluciones integrales disponibles en el mercado, acelerar el tratamiento cibernético de los datos.

Formación

En la era digital es imprescindible actualizar la capacitación y el adiestramiento de los equipos humanos en el ámbito de la seguridad empresarial, en el siglo XXI, no se trata de aprender, sino de reaprender tecnológicamente.

Optimizar la regulación

Re Adiestrar los equipos administrativos y modernizar la normativa relativa a un sector privado regulado por el sector público, es necesario cambiar las prácticas tradicionales y los modelos de gestión.

Perder el miedo a la tecnología puntera

La seguridad privada requiere un análisis de datos constante para conocer en todo momento los números de usuarios fijos de edificios, visitantes, entradas, salidas y movimientos de las personas.

No se debe descartar la IA, la robotización de ciertas tareas, drones, dispositivos conectados y el metaverso.

Inversión

Para superar las videocámaras y rondas de vigilantes es necesario, recursos financieros elevados.

Seguridad privada en cifras

En España existen más de 1.400 empresas de ámbito nacional, de las cuales 1.200 son del segmento de instalación y mantenimiento, entre todas estas, 390 son de vigilancia, 140 de gestión de alarmas, 90 de protección de personas y seis de transporte de objetos de valor.

El 90% de estas compañías tienen por lo menos 50 trabajadores, lo que indica que el formato pyme es el protagonista del sector de la seguridad privada española.

El número de empleados supera al menos los 140.000 vigilantes de seguridad, estos conforman el colectivo más numeroso del sector, al que se suman los 1.900 vigilantes de explosivos.

Si se suma la cifra de vigilantes de seguridad a la de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, se comprueba que España cuenta con 330.000 profesionales de la seguridad.